Después de estar en el
mirador, fuimos a Coladilla a comer helados, aunque no había muchos sabores nos
pusimos las botas, fue una de las partes más divertidas, y para terminar el día
y la estancia Erasmus, fuimos a comer a un restaurante muy famoso de la zona,
el Ezequiel, donde comimos mucho, y aunque una chica no podía comer carne,
también pudo comer cosas bastante ricas.
Después del postre, cada uno se
fue a su casa a dormir, ya que, estábamos todos agotados, pero aun así el día siguiente
teníamos que madrugar.
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