Durante la semana del Erasmus, el horario estuvo bastante lleno, pero aun así fue una experiencia muy agradable. Solo tuvimos dos tardes libres, porque casi todos los días estaban organizados con actividades, pero eso hizo que la semana fuera dinámica y que siempre tuviéramos algo interesante que hacer.
En cuanto a la convivencia en casa, todo
fluyó muy bien. Aunque pasábamos casi todo el día juntas por las actividades,
el tiempo en casa se sentía tranquilo y natural. Podíamos conversar sobre lo
que habíamos hecho, compartir impresiones y darle un espacio donde se sintiera
cómoda y acogida. A pesar de que fue poco tiempo, la convivencia fue cercana,
respetuosa y muy fácil.
En general, tanto el tiempo libre como el tiempo en casa hicieron que la experiencia fuera completa y positiva, sin momentos incómodos y con un ambiente muy agradable para ambas.
Sofía, 2º ESO.
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