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martes, 28 de abril de 2026

VIAJE ERASMUS A POZNAŃ, POLONIA

Los alumnos Alba, Leo, Adriana, Rodrigo, Sara, Cecilia, Bárbara, Laura e Iker, acompañados de las profesoras Sonia y Noemí tuvimos la enorme suerte de disfrutar de un ERASMUS en la ciudad de Poznań (Polonia) del 9 al 17 de abril de este año 2026.

De cómo llegamos a Poznań y las cosas que allí pasaron, queda cumplida constancia en nuestro diario.

Querido diario:

Jueves día 1. Alba

Nuestro viaje comenzó en la estación de tren de León. Después de un largo viaje llegamos a Alicante y tuvimos que esperar para coger el vuelo. Cuando cogimos el avión estábamos todos muy contentos, y cuando llegamos a Polonia nos reunimos con las familias. Yo fui a casa de mi correspondiente y preparamos todos juntos pizza para cenar.

Viernes día 2. Leo

Hoy visitamos dos museos, el museo del enigma y el del croissant, pero antes nos levantamos, recogimos a Iker y Marek y vimos muy poco de la ciudad.


Primero acudimos al museo del enigma, el cuál era muy interesante, y estaba relacionado con la máquina que utilizaron los nazis en la Segunda Guerra Mundial para comunicarse de forma secreta, pero no nos enteramos de mucho porque la mayoría estaba en polaco. Al acabar la primera visita, compramos un snack y luego fuimos andando hasta la plaza mayor de Poznań porque a las 12 pm había un espectáculo en el ayuntamiento de dos cabras, símbolo principal de la ciudad.

Al acabar, nos trasladamos al museo del croissant de San Martín, un croissant típico de la ciudad, que era más divertido y colaborativo que el otro, y al acabar la visita nos dieron a probar un trozo del croissant, el cual no estaba muy allá. 

Después, fuimos todos a comer a un espacio con varios restaurantes para elegir. Luego, nos llevaron a conocer a los chicos españoles que vinieron desde Arcos de la Frontera, Cádiz. Y tras estar allí un buen rato, regresamos a casa. 

 

Sábado día 3. Rodrigo

Buenas a todos, soy Rodrigo, y este fue mi día libre con las familias.

Por la mañana fuimos a escalar y pude ver una competición de halterofilia (mi compañero me llevó ya que sabía que me gustaba mucho). La verdad es que fue súper divertido y muy interesante. Al medio día comimos pierogis que estaban de rechupete y bastantes más platos típicos de Polonia.

Por la tarde todos los Erasmus de Pola y Arcos nos reunimos en una fiesta y lo pasamos genial.

Por último, fuimos todos juntos a ver una obra de teatro algo peculiar que trataba sobre no parar de bailar. Y así acaba el día 3.

 

Domingo día 4. Iker

El día 12 de abril, fuimos todos a visitar la primera ciudad del viaje, Breslavia.  

En ella visitamos junto a un guía, que por suerte sabía bastante español, muchas iglesias, puentes y más lugares emblemáticos de la ciudad, como sus pequeños gnomos, y por la tarde el zoo de la ciudad siendo este el más grande del país, contando con una gran variedad de animales y ecosistemas. Para mi gusto es una gran ciudad y si tenéis posibilidad de verla os lo recomendaría al 100%. 

 

Lunes día 5. Sara

Este fue un día muy completo durante nuestro intercambio en Polonia. Por la mañana fuimos a clases con estudiantes polacos, donde participamos en una clase de física sobre la radiactividad y en inglés hicimos un juego para hablar entre nosotros y conocernos.


Después, comimos todos juntos y por la tarde fuimos a un concierto que organizaba el colegio donde muchos alumnos polacos actuaron. También todos los institutos que participamos en el Erasmus hicimos una presentación sobre nuestros institutos. Para mí fue un día muy divertido porque estuvimos juntos todo el día y pudimos hablar mucho con todos los alumnos de los otros institutos. 

 

Martes día 7. Cecilia

Hoy fuimos de excursión a Toruń, la ciudad de Copérnico. Llegamos a las 10 de la mañana y fuimos directamente hacia el planetario.

Luego, tuvimos tiempo libre para comer. Fuimos a comer crepes porque son muy típicas de esa ciudad. Estaban riquísimas. También aprovechamos el tiempo libre para comprar souvenirs.

Después del tiempo libre, entramos al museo de galletas de jengibre, donde hicimos una galleta que al final resultó ser un souvenir, y compramos galletas de verdad. Las de souvenir las íbamos a pintar, pero estábamos mal de tiempo.

Por último, hicimos un tour por la ciudad y nos fuimos al autobús.













Miércoles día 8. Laura

El día comenzó para mí sobre las 8.30 de la mañana, bajé a desayunar como todos los días y preparé la mochila para ir a la piscina. A las 9.30 salimos de casa y cogimos el bus unos 10 minutos y el tram otros 40 minutos para llegar a las piscinas. A las 11.00 entramos todos a los vestuarios y nos cambiamos. Allí nos tiramos por toboganes, estuvimos en el jacuzzi, en las piscinas… A las 12.20 salimos para ducharnos y arreglarnos ya que a las 13.00 había que estar fuera. Ese día nos fuimos algunas de nosotras y otras de las chicas de Cádiz a comer a un italiano, yo me pedí una focaccia que estaba buenísima. Al terminar, nos fuimos algunas a casa de la polaca de una chica de Cádiz a arreglarnos para la fiesta de después. Nos hicimos muy amigas de Blanca (la chica de Cádiz) y estuvimos hablando con ella. Sobre las 17.00 mi polaca, Pola, se marchó a preparar la fiesta en el instituto y una hora más tarde ya fuimos el resto. Allí había una mesa enorme llenísima de comida y bebida de todo tipo. Dentro había una sala enorme vacía para poder bailar. Nos lo pasamos genial, estuvimos bailando sevillanas, bailes tradicionales polacos y todo tipo de música. También estuvimos hablando con italianos y otros polacos. Cuando terminó, cada uno nos fuimos para nuestra casa y yo me puse a hacer la maleta ya que al día siguiente ya nos marchábamos.

 

Jueves día 9. Bárbara

Hoy por la mañana hicimos una actividad con nuestros compañeros de Erasmus que consistía en que todos nos firmábamos una postal y nos dejábamos mensajes; todos nos dejamos cosas súper bonitas. Por la tarde quedamos todos en el aeropuerto de Poznań y allí nos despedimos de las familias y de nuestros compis.

Ya por la noche, más tarde de las 12 llegamos a Alicante, España, y nos hospedamos en un Hostal llamado el Patio.

 


Viernes día 10. Adriana

El último día lo pasamos en Alicante. Por la mañana Noemí y Sonia nos invitaron a desayunar y luego fuimos a la playa y nos sacamos unas fotos. Después tuvimos tiempo libre para comer. Yo fui con unos compañeros al Burger King y nos encontramos a unos chicos bailando. Luego dimos un paseo y fuimos a la estación. En el tren nos estuvimos riendo mucho. Llegamos a León y por fin nos reencontramos con nuestras familias.

Sonia y Noemi

Y esto ha sido todo amigos. Solo nos resta dar las gracias a Rocío, por organizar, coordinar… y preocuparse por todo. Sin ella, esta maravillosa movilidad no hubiera sido posible. Ha sido un placer compartir esta experiencia con alumnos y profesores de cinco institutos diferentes y de cuatro nacionalidades distintas. Regresamos a Pola henchidos de agradecimiento hacia nuestros anfitriones polacos, y con la cabeza y el corazón llenos de nuevos conocimientos y experiencias. Por último, felicitar a nuestros alumnos por su comportamiento y por colaborar y ayudarnos en todo momento. Esto nos anima a seguir trabajando en la realización de este tipo de actividades.


Alba García, Leo Ruiz, Adriana Rodríguez, Rodrigo Mesa, Sara Pérez, Cecilia Villán, Bárbara González, Laura Mangas e Iker Rodríguez

miércoles, 2 de julio de 2025

Una semana en Lublin (Polonia)

Gracias al IESO de la Pola de Gordón y a nuestra coordinadora Erasmus, Rocío, este curso 2024/2025 he tenido la oportunidad de vivir una experiencia educativa más europea, multicultural, democrática y enriquecedora.

La primera semana de junio pude disfrutar de una observación o “job shadowing” en Lublin, Polonia y más concretamente en “Szkoła Podstawowa nr 28 z”, o lo que sería en castellano, Escuela de Primaria número 28. La Educación Primaria en Polonia comprende hasta el equivalente de nuestro 3º ESO, es decir, que el alumnado se cambia a una escuela de Educación Secundaria para empezar 4º ESO.

Nunca había viajado a Polonia hasta esta movilidad Erasmus+ y nunca había oído hablar de Lublin, pero desde el principio, Agnieszka y Joanna se aseguraron de que nuestro viaje y nuestra estancia fueran lo más agradable posible. Ambas son profesoras del colegio número 28 y organizadoras de esta semana Erasmus+ que dio cobijo a profesores de cinco países diferentes: España, Hungría, Italia, Rumanía y Eslovaquia. Junto al país anfitrión, Polonia, intercambiamos experiencias de nuestros respectivos sistemas educativos, presenciamos clases, asistimos a talleres, compartimos comidas, descubrimos la historia de Lublin y aunque el idioma puente fuera el inglés, también hubo momento para otros intercambios lingüísticos.

El primer día en el instituto nos recibieron en el hall principal del centro, con un gran cartel de bienvenida bajo el lema “Welcome Erasmus Friends”. Ya en nuestra sala de profesores “Erasmus+”, se nos proporcionó un kit de bienvenida, el cual incluía un llavero de Lublin realizado en el centro con su propia impresora 3D. También dulces típicos, gofres y fruta, siempre disponibles en esta sala de profesores que se convirtió en nuestra sede durante la semana.

Durante la movilidad tuve ocasión de asistir a numerosas clases: música, español, inglés, alemán y arte sensorial entre otras. Las aulas no diferían mucho de las nuestras, aunque sí me llamó la atención la presencia constante de plantas en cada rincón del centro, aportando alegría y demostrando un cuidado por los detalles muy reconfortante.

En algunas aulas encontramos pantallas digitales, aunque en muchas otras simplemente proyectores. Ya no disponían de pizarras con tiza, si no que todas eran pizarras blancas magnéticas. Los alumnos trabajan principalmente de forma analógica, con papel y boli, y a no ser que acudan a un aula de informática o programación, reconocen que la digitalización en Polonia está presente pero no tan omnipresente como en otros países del norte de Europa.

Como docente especializada en artes plásticas, me interesó particularmente la clase de arte sensorial en la que participé. El suelo del aula se había cubierto de plástico negro y en torno a ello, todos los alumnos se sentaban en el suelo con un “kit” para experimentar diferentes efectos visuales: bicarbonato, agua, colorante, una naranja y vinagre. Sobre el plástico negro, se habían dispuesto diferentes elementos comestibles creando un fondo marino. Todo ello presentado por la profesora y su asistente, fue mutando con el movimiento de los alumnos, los experimentos de espuma y las ganas de mancharse. Resulta refrescante ver un aula en la cual el alumnado tenía libertad de movimiento y de acción, sin importar cuánto se mancharan o que no realizaran un obra artística concreta. Un espacio para experimentar que se les brinda a través de esta materia optativa y tras la cual los alumnos y alumnas se cambian de ropa ya que se da por sentado que mancharse es parte del programa. Este tipo de materias están pensadas para el final del día, después de una mañana de esfuerzo mental y disposiciones más rígidas para poder relajarse y disfrutar a través de la expresión artística.

El colegio en cuestión era un complejo de varios edificios de un tamaño inabarcable, especialmente si lo comparamos con nuestro instituto de Pola, mucho más pequeño y familiar. Obviamente en un centro tan grande se pierde ese aspecto familiar, ya que muchos profesores no se conocen entre sí y los alumnos llegaban casi al millar. Además de las aulas pudimos recorrer otras zonas del centro, y quedarnos maravillados cuando vimos que además de un gimnasio había otro segundo pabellón con rocódromo, piscina climatizada, sala de robótica y lego, talleres de cerámica y costura, comedor con cocina propia, teatro y amplios jardines.

Además de nuestro tiempo en el centro, nuestra experiencia incluía visitas culturales, patrimoniales e históricas. En nuestro grupo de profesores, dedicamos una mañana a visitar el casco histórico de Lublin, lo cual había sido también el gueto judío durante la segunda guerra mundial. Descubrimos el castillo de Lublin y su torre con espectaculares vistas a la ciudad, así como su capilla de la Santísima Trinidad, la cual alberga unos maravillosos frescos bizantinos del siglo XV inusuales en esta zona de Europa.

Recorriendo sus calles llegamos a su café más antiguo, Chmielewski, una confitería que te transportaba un siglo más atrás y donde pude probar el “cebularz”, un pan típico de esta zona de Polonia con cebolla picada y semillas de amapola.

Tuvimos también un recibimiento oficial en el ayuntamiento de Lublin, donde nos recibió Mariusz Banach, el teniente de alcalde de la provincia de Lublin y responsable de educación. Con él pudimos intercambiar impresiones y experiencias de nuestros propios países, así como conocer un poco más de primera mano, el impacto de la guerra de Ucrania en esta zona de Polonia, ya que la frontera se encuentra a unos escasos 100 kilómetros.

Un día entero estuvo dedicado a la visita guiada del campo de trabajo y exterminio nazi de Majdanek, a escasa distancia del centro de Lublin. A día de hoy convertido en museo, recorrimos unos 5 kilómetros de tan complicado espacio, donde cientos de personas sufrieron las injusticias del régimen nazi. Tras la visita, participamos en un taller guiado por el departamento de educación del museo, centrado en el trabajo educativo con adolescentes en torno a la memoria histórica. Descubrimos a su vez, el valioso legado de Jadwiga Ankiewicz, una joven adolescente que pasó cuatro meses en Majdanek y registró por escrito lo allí vivido. Dicho diario ha sido publicado por el museo y pude adquirir una copia en inglés, la cual está disponible para todos vosotros en la biblioteca del IESO de la Pola de Gordón.

También fuera del centro descubrimos “Kosmos

”, un espacio cultural para los jóvenes de Lublin donde participamos en un interesante taller sobre motivación y proyectos con el público adolescente. Lublin es una ciudad muy joven, con nueve universidades y aproximadamente ciento cincuenta centros educativos, con lo cual tampoco es de extrañar la presencia del único “adventure playground” o parque de aventuras de toda Polonia, conocido como “Wild Children Reserve”. Un formato bastante conocido en países como Alemania o Dinamarca, pero inexistente para nosotros en España, donde los niños pueden desarrollar sus habilidades tomando la iniciativa a la hora de construir, manipular herramientas y trabajar en su autonomía. Fue interesante conocer esta iniciativa de manos de dos de sus responsables y reconocer que los niños son capaces de mucho más de lo que a veces les dejamos demostrar. 

Una de las actividades más enriquecedoras, fue compartir nuestras “mejores prácticas” con todo el equipo de profesores Erasmus+. Intercambiamos lo más positivo de cada instituto de procedencia, ya fueran proyectos, planes de lectura, espacios o estrategias de éxito.

La semana llegó a su fin dejándonos con ganas de más, sobre todo porque ese sábado se celebrara en Lublin su día de la cultura, evento para el cual se prepara la ciudad durante todo el año con multitud de actividades y manifestaciones artísticas en sus calles. Fue una lástima no poder estar para ese día de la cultura, pero Lublin será Capital Europea de la cultura en 2029 y recomiendo a todo aquel que tenga la oportunidad, de viajar y descubrir sus historia, su cultura y la belleza de sus calles. El aeropuerto más cercano es el del propio Lublin, pero carece de conexiones con el noroeste español, con lo cual, la mejor opción en este momento es volar a Varsovia y viajar en tren hasta Lublin. Y el que quiera ver un poco más de esta bonita ciudad sin salir de su casa, puede disfrutar de la película estadounidense, “A Real Pain” (2024), en la cual dos primos judíos americanos viajan a Polonia para conocer sus raíces y en concreto la ciudad de Lublin, también conocida como la Oxford judía.

Quiero agradecer el poder haber vivido esta experiencia bajo el programa de la Comisión Europea, Erasmus+. La internacionalización de nuestros centros enriquece nuestra experiencia educativa, tanto para profesores como alumnos, ampliando horizontes y ofreciendo un futuro con más posibilidades.

 

Cristina Pedreira Pérez