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jueves, 21 de mayo de 2026

Movilidad de larga duración Erasmus+ Janelle y Haya

C’était une expérience incroyable, je n’oublierai jamais ces 5 semaines passées ici. Je suis très triste de partir... j’ai été tellement bien accueillie ici, j’ai créé des liens juste géniaux avec plein de nouvelles personnes. Le lycée La Pola va vraiment beaucoup me manquer, tous les élèves et les profs ont été super gentils et je suis vraiment très reconnaissante. C'est très différent de la Frace, notamment au niveau des horaires, mais je me suis super bien habituée à ma vie en Espagne et j’aurai bien aimé rester plus longtemps !

J'ai surtout créé une amitié pour la vie avec Haya, je sais qu’on se reverra et je suis très heureuse de l’avoir rencontré, elle fait maintenant parti des personnes les plus importantes de ma vie. Le retour va être très compliqué car j’ai passé tout simplement des moments inoubliables ici.

Un grand merci au lycée de la Pola, surtout aux profs qui ont tous été incroyables avec moi, je ne vous oublierai jamais. Également un grand grand merci aux élèves, je vous aime tous très fort et j’espère qu’on se reverra!

Janelle <3


Mi experiencia Erasmus en Dol de Bretagne ha sido realmente increíble; irme 1 mes y medio me ha dado nuevas experiencias de las que reflexionar y aprender. Cuando llegué allí me acogieron como si fuera de la familia. Nunca tendré palabras para agradecer lo bien que me hicieron sentir.

Gracias a Janelle me integré perfectamente en las interminables horas de instituto, de 8:30 a 17:40, aunque no tengo ningún tipo de queja ya que hice muy buenas amistades que espero conservar mucho tiempo más.

Espero que más gente que tenga esta oportunidad la aproveche, realmente te cambia la forma de ver las cosas, desmentir mitos sobre otros países y mejorar en los idiomas.

Después de un mes y medio de irme, vino Janelle a mi casa, y volvimos a ser hermanas otra vez y aunque no sepamos muy bien la fecha de reencuentro, espero que sea pronto, y seguro que es inolvidable también.

Haya

miércoles, 29 de abril de 2026

París 2026: una experiencia Erasmus para aprender y crecer

El pasado mes de abril tuve la oportunidad de participar en París en el curso  Energy Management: Unlocking Your Productivity, una experiencia formativa dentro del programa Erasmus+ que ha supuesto mucho más que asistir a unas clases o realizar actividades académicas. Ha sido, sobre todo, una experiencia humana, emocional y personal que recordaré siempre. 

Cuando pensamos en un curso Erasmus solemos imaginar aprendizaje, nuevas metodologías o intercambio cultural. Y, efectivamente, todo eso forma parte de la experiencia. Pero participar en una movilidad internacional también significa atreverse a salir de la rutina, enfrentarse a lo desconocido y abandonar, aunque sea por unos días, nuestra zona de confort. 

Viajar sola a otro país, desenvolverme en inglés durante toda la semana y compartir experiencias con personas de diferentes nacionalidades fue, al principio, un auténtico reto. Muchas veces pensamos que el idioma puede ser una barrera, pero este tipo de experiencias demuestran justo lo contrario: lo importante no es hablar perfecto, sino tener ganas de comunicarse, aprender y compartir. 

Poco a poco los nervios iniciales se transformaron en confianza y pude descubrir, que todos los participantes sentíamos algo parecido y que, precisamente por eso, se fue creando un ambiente cercano y enriquecedor.  A lo largo de las sesiones tuve la oportunidad de aprender aspectos relacionados con: 

  • la gestión eficiente de la energía en centros educativos;  
  • la sostenibilidad y la conciencia medioambiental;  
  • la organización del tiempo y la productividad;  
  • el bienestar emocional y la prevención del estrés;  
  • la importancia de crear hábitos sostenibles dentro y fuera del aula.  

París fue el escenario perfecto para vivir esta aventura. Pasear por sus calles después de las sesiones del curso, descubrir su ambiente multicultural y convivir con compañeros de distintos países hizo que cada día fuese especial. Más allá del contenido académico, uno de los mayores aprendizajes fue comprobar cómo la educación une a personas muy diferentes con un mismo objetivo: mejorar y aprender unos de otros. 

Este curso también me hizo reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestra energía, nuestro bienestar emocional y nuestra motivación como docentes. A veces el ritmo diario nos hace olvidar lo importante que es parar, compartir experiencias y volver a ilusionarnos con nuevas ideas. 

Participar en un proyecto Erasmus+ ha significado para mí, abrir la mente, ganar seguridad y demostrarme a misma que soy capaz de mucho más de lo que pensaba. También me ha servido para volver al instituto con nuevas ideas, pero también con una enorme satisfacción personal y con la ilusión de transmitir al alumnado la importancia de aprender idiomas, conocer otras culturas y aprovechar las oportunidades que el programa Erasmus nos ofrece. 

Sin duda, ha sido una experiencia inolvidable que recomendaría a cualquier docente: porque no solo aprendemos para enseñar mejor, sino también para seguir creciendo como personas. 

 

Elena María Fernández Delgado

martes, 27 de enero de 2026

La Frontera

El río Bidasoa separa España de Francia. Es la frontera natural entre el País Vasco y el País Vasco francés. En el mes de noviembre, TVE emitió una miniserie llamada La Frontera que terminó en el puente sobre el Bidasoa, donde España y Francia se dan la mano. Cuando viajo con alumnos, al cruzar ese puente, siempre les hago levantar la cabeza de sus teléfonos móviles para ser testigos, desde sus asientos, de ese momento en el que de repente, todo cambia. Magia. Las panaderías se convierten, en el acto, en boulangeries; las farmacias en pharmacies.

Las movilidades Erasmus+ tienen algo también de esa magia trasformadora; ver la vida en otro idioma transforma la perspectiva que tenías del mundo hasta ese momento: mismo perro con distinto collar. Ponerse un collar distinto de vez en cuando sienta bien y nos enseña quienes somos.

Acompañar a Haya en este viaje ha sido como tener un déjà vu. Al igual que ella, yo también atravesé ese puente por primera vez en un autocar donde viajábamos alumnos de 4º ESO a pasar 3 días a pocos kilómetros de San Sebastián de la mano de mi profesora de francés. No disfrutamos, en cambio, de becas ni intercambios, ya que a finales de los 90, el programa Erasmus+ no se había inventado todavía. Gracias al programa Erasmus+, en nuestro viaje a Dol-de-Bretagne a principios de enero, Haya y yo sabíamos, de antemano, que alguien nos esperaba al otro lado de la frontera, nos acogería y nos tendería la mano para hacernos sentir como en casa a mil kilómetros de la nuestra.

Irse de Erasmus es una aventura emocionante. Alejarse de donde venimos y acercarse a donde vamos  hace aflorar emociones que no conocíamos hasta entonces y que, sin embargo, ayudan a conocernos mejor; a nosotros mismos y a los demás. Irse de Erasmus es, a fin de cuentas, conocer otras maneras de vivir y, nunca mejor dicho, ponerse en el lugar del otro.

Laura García franco, profesora de Francés.



sábado, 12 de abril de 2025

DIARIO DE UN VIAJE A FRANCIA CON ERASMUS+

Viernes 14 de marzo
: Hoy comienza la experiencia. Nos hemos reunido todos en la estación de tren de León para ir hasta Madrid. Nos despedimos de la familia y fuimos directos al tren. Hasta llegar a Madrid hay varias paradas, pero no tardamos más de dos horas en llegar. Cuando llegamos fuimos al aeropuerto y estuvimos un rato de tiempo libre después de facturar.

Y llegó la hora de coger el avión, yo, Irene, era la primera vez que montaba en avión y no voy a negar que estaba un poco nerviosa. La verdad es que la primera experiencia no me gustó mucho porque me mareé, pero se me pasó rápido.

Al llegar recogimos las maletas, esperamos un poco en el aeropuerto de Ginebra, y luego cogimos un bus hasta Chambéry, y un tren a Pontcharra, nuestro destino final. Al llegar cada uno se fue por su lado. Alba, por ejemplo, se fue para su casa a cenar unos macarrones que le gustaron mucho, en cambio a mí me llevaron a una panadería para comprar la merienda.

Alba: Mi primera impresión al ver a la familia fue buena, la verdad es que estaba nerviosa pero la madre era muy amable y el padre muy gracioso. También me presentaron a su perro y me enseñaron mi habitación, el baño y me explicaron sus horarios.

Irene: A su madre ya la conocí en la estación de tren, es muy maja. Cuando llegué a casa conocí a su hermano Eliot que también era muy majo y sabía bastante inglés, y ya a la hora de cenar conocí a su padre, un hombre que parece serio, pero luego es muy majo.

Sábado 15 de marzo: Pasamos el fin de semana libre con las familias, el sábado fuimos todos a la bolera, excepto Sonia y Wendy. Alba y yo al terminar la ronda nos fuimos de compras con nuestras correspondientes y creo que los demás se quedaron en la bolera.

Domingo 16 de marzo: Hoy conocí a su abuelo ya que vino a comer ¡un encanto!

Hoy, todos los demás fueron a unos juegos laser muy divertidos, lástima que Alba y yo no pudimos ir. Nosotras fuimos a un campo de fútbol con los amigos de Zelie. Hablaban la mayoría español, ya que escuchan música en español, aunque yo creo que no entienden lo que significa la letra. Pasamos la tarde allí y luego nos acostamos pronto, ya que al día siguiente había clase.

Lunes 17 de marzo: Hoy es el primer día de clase. La verdad es que estamos bastante nerviosas por la comunicación. Nada más llegar hay una puerta giratoria que para abrirla tienes que pasar una tarjeta. Después nos reunimos todos en la sala grande, que es una sala en la que, cuando tienen ratos libres, pueden estar allí con el móvil o haciendo deberes. También tienen una sala en la que hay dos futbolines y dos sillas para pasar el tiempo, para jugar tienes que pedir la bola en una oficina que supongo que era conserjería. Tuvimos diferentes clases, la mayoría de inglés, y estuvimos presentado nuestros objetos en un taller, un objeto de nuestra infancia, un objeto típico de la zona y una foto que nos gustase.

Grupo de personas alrededor de una casa

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Nadia y yo conocimos a unas chicas muy majas y nos pusimos con ellas en los grupos e hicimos varias cartulinas con el nombre de nuestros objetos y fotos.

Cuando terminaba cada clase tenían 5 minutos en los que podías aprovechar para ir al baño y utilizar el móvil.

A la hora de comer estuvimos todos juntos. Nos dieron un ticket que tenías que entregárselo al chico que estaba allí y te daba una bandeja, ibas pasando por cada puesto y eligiendo lo que más te apetecía. La verdad es que la comida no estaba muy rica, pero se podía comer. En la mayoría de los comedores la comida no es muy buena. Después de otras horas de clase nos fuimos, cada uno a una hora diferente, yo por ejemplo me fui a las 17:30, Alba a las 16:30.

Cuando llegan a casa todavía tienen que hacer los deberes o estudiar y luego a cenar y para la cama…

Martes 18 de marzo: Hoy era el segundo día de clases, y como cada uno se desplazaba al instituto desde un sitio, nos reunimos todos los españoles con sus correspondientes y con algún amigo para entrar juntos a clase, cada uno se iba a la clase que le correspondía, pero normalmente nos tocaba a todos los españoles en los mismos grupos, estuvimos en clases de inglés, pero en distintas aulas y con gente diferente, con lo cual así podías hablar y conocer a más personas, cuando teníamos alguna hora libre íbamos a jugar al futbolín, cuando llegaba la hora de comer cada día había platos distintos y mucha variedad de comida, ese día comimos antes porque luego teníamos clase de educación física, para la que teníamos que salir del instituto e ir hasta unos pabellones, una peculiaridad de allí es que no podías entrar con los zapatos de la calle, tenías o que estar descalzo con unos playeros especiales, y en esa clase estaban ensayando una coreografía y luego les tocaba hacer ejercicio con las máquinas del gimnasio, después de acabar la clase de educación física tuvimos otra clase de inglés y a las 17:30 nos fuimos para casa en el bus. Cuando llegaba yo me tumbaba un rato en la cama y me duchaba mientras Mila hacía los deberes, y luego ya íbamos a cenar.

Miércoles 19: Tuvimos 2 o 3 horas de clase y luego nos fuimos a Chambéry todos los españoles con nuestros compañeros franceses, algunos profesores y la hija de una profesora, tuvimos que hacer una gymcana en grupos de 4, yo iba con Irene y nuestras correspondientes, después de estar corriendo por la ciudad, nos dejaron tiempo libre para comprar algunas cosas y ya ir directamente a la estación de tren para volver a casa, ese día algunos correspondientes franceses vinieron a una “fiesta” que hizo Mila en su casa, donde estábamos Irene, Nadia, Martín, Leo y los correspondientes, cenamos todos juntos pizzas y pusieron música y lo que me sorprendió es que ponían música en español y se las sabían.

Jueves 20: Ese día los españoles nos fuimos de excursión a Grenoble. Allí nos tocó hacerles de guías turísticos a nuestros profesores para aprender a leer un mapa, después de estar recorriendo la bonita ciudad y visitar monumentos y sitios muy bonitos, tuvimos un poco de tiempo libre para comprarles regalos a nuestras familias. Luego fuimos a comer todos los alumnos al Burger King, cuando acabamos, terminamos de hacer compras y nos tomamos un café. Por último, continuamos la visita de la ciudad subiendo en funicular a la parte alta, La Bastilla, nos lo pasamos muy bien, aunque cuando llegamos arriba hacia mucho viento. Después de visitar todo fuimos para la estación de tren y justo llegamos cuando nuestros correspondientes salían de clase así que fuimos para casa. Ese era ya nuestro último día así que tocaba hacer las maletas y dejarlo todo recogido para que al día siguiente tenerlo todo preparado.

Viernes 21 de marzo:  Hoy es el día de vuelta a España. Nos levantamos un poco antes para terminar de cerrar la maleta y dejar recogida la habitación. Dejamos a nuestros correspondientes en el instituto ya que tenían ese examen tan importante. Nos despedimos de los padres y cogimos un tren que nos llevó hasta Chambéry. Allí esperamos al bus que nos llevaría hasta Ginebra. En el aeropuerto estuvimos bastante tiempo, pero para nosotras la verdad es que se pasó rápido. Cogimos el avión y esta vez sí que hubo turbulencias, pero yo no las noté. Nos pasamos la mayoría del viaje durmiendo y en el avión conocimos a un bebé que no paraba de mirarnos ¡era tan mono!


Cuando llegamos a Madrid la verdad es que no tardamos mucho en coger la maleta, fue bastante rápido. Nos fuimos a la estación de tren y estuvimos un buen rato esperando. Luego cogimos el tren a León. Llegamos y nos reencontramos con las familias y para casa, que por lo menos Alba y yo estábamos muy cansadas…

Alba e Irene, 3º ESO.