ERASMUS EN MONTEMURLO, LA TOSCANA ITALIANA
En este artículo, los estudiantes
que han participado en la movilidad Erasmus+ a Italia el pasado marzo os
contarán su experiencia.
El domingo
teníamos el día libre con las familias. Mi compañero y yo nos levantamos sobre
las 8:00 y a las 9:00 fuimos a un partido de fútbol (no eran muy buenos…). Después
fuimos a una tienda donde compramos una lasaña de carne y verduras, y a ver a
sus abuelos. Comimos y por la tarde fuimos a Pistoia con los demás Erasmus,
una ciudad muy bonita, y donde probamos el famoso gelato italiano.
Después nos fuimos a cenar cada uno a su casa y a dormir.
Finalmente, tuvimos la tarde
libre con las familias. Mi compañera y yo fuimos a un entrenamiento
de voleibol que duró dos horas, puede parecer aburrido pero las compañeras de
clase fueron muy majas y agradables conmigo, integrándome y hablando
conmigo en una mezcla de español e italiano.
Isabel de 3º ESO os cuenta lo que hicimos el martes 17 de marzo: Lo primero que hicimos fue ir a clase, y cada uno estuvo en la clase con su compañero/a. Después, bajamos por grupos a hacer un taller de cocina, unos hicieron un mousse de yogurt con fresas, y otros un plato típico toscano, “pappa al pomodoro” que era un poco de pan con diferentes verduras: tomate, pepino, cebolla...
Después cada uno se fue a casa
con su compañero/a, yo por ejemplo hice un pastel con mi compañera mientras
escuchábamos canciones italianas y españolas.
Mirko y yo salimos con algunos Erasmus
al parque donde comimos un helado, y por último fuimos a cenar pizza a casa de
Gianmarco, uno de los chicos que alojé.
Enola de 2º ESO nos cuenta el siguiente día de su experiencia. El jueves pasamos la mañana en el instituto, pero hicimos diferentes actividades divertidas juntos. Las dos primeras horas tuvimos clase normal, pero a tercera hicimos un taller de basking. Era como un partido de baloncesto, pero con diferentes normas que permiten jugar a niños con discapacidades, sobre todo si van en silla de ruedas. Había cuatro canastas, dos de ellas más bajitas y con un área en la que tenías que entrar botando para darle el balón a tu compañero con el peto número 1 o 2, solo los que tenían ese peto podían entrar allí. Cada uno tenía un peto que determinaba a quién podías robar el balón. Los que tenían el 3 podían quitárselo a cualquiera que tuviera su mismo número o uno mayor, el 4 a los de su mismo número y al 5, y los que llevaban el peto con el 5, solo a los de éste.
Ese jueves fue el día del padre y
para celebrarlo mi familia compró unos dulces italianos típicos de ese día, y
cocinaron carne. Después de cenar y de darle los regalos fuimos a la Plaza
de Michelangelo en Florencia, un mirador que te permite ver toda la
ciudad. Este fue de mis días favoritos ya que las vistas de ese mirador
eran preciosas, y al ser de noche, eran más bonitas todavía.
Continúa Youssef de 2º,
con el último día de experiencia Erasmus+. El viernes fue de los mejores días
de la semana. Por la mañana nos levantamos muy pronto para ir a la estación de
tren y ahí pillamos el tren hasta Florencia.
·
El Ponte Vecchio: que está formado por un montón
de joyerías y es muy bonito desde fuera.
· La catedral de
Florencia: Es una catedral muy famosa, es muy bonita y muy importante para el Renacimiento.
En Florencia compramos algunos souvenirs.
Por ejemplo, yo compré algunas cosas de recuerdo para mi familia. También
comimos ahí. Al volver a Montemurlo, tuvimos un problemilla con los trenes y
estuvimos pasando de tren a otro todo el trato. Pero volvimos a Montemurlo
sanos y a salvo.
l centro comercial de Montemurlo. Cenamos todos juntos pizza. Después fuimos a unos recreativos, donde estuvimos jugando y disfrutando de lo que sería nuestro último día. Por último, volvimos a casa y ahí se acaba este día increíble.
Sofía de 2° ESO nos
comparte su conclusión de lo que es vivir un Erasmus: Vivir una experiencia
Erasmus es algo muy especial porque permite conocer otros países de una forma
más cercana. No es solo viajar, sino convivir con otras personas, ver cómo es
su día a día y aprender de otras culturas.
Durante esta experiencia, todo es
nuevo: el idioma, las costumbres, la comida y la forma de vida. Al principio
puede ser un poco extraño, pero con los días se va entendiendo mejor cómo
funciona todo y se empieza a estar más cómodo. Además, ayuda mucho a aprender
el idioma, porque estás en contacto constante con él y lo practicas en
situaciones reales.
En conclusión, vivir un Erasmus,
aunque sea durante una semana, es una experiencia que ayuda a aprender, a abrir
la mente, mejorar el idioma y a valorar otras formas de vida.